La unidad es el norte en el ámbito local. Pero, las internas nacionales podrían ser decisivas para mantener la atomización. Aún es incierto cómo repercutirá formalmente en la delegación Tucumán la división de la Confederación General del Trabajo (CGT). En un principio, los sectores que responden al disidente Hugo Moyano (Camioneros) y al oficialista Antonio Caló (Metalúrgicos) habían anunciado que replicarían la escisión en la provincia. Sin embargo, los moyanistas estarían intentando acercarse a los grupos afines a los Gobiernos nacional y provincial para proponer una central unificada.
Ocurre que, tras las elecciones de secretarios generales (Moyano en julio y Caló en octubre), deberían normalizarse las oficinas provinciales. La fecha de la elección se fue demorando y finalmente sería durante los primeros meses del año.
La palabra unidad resaltó entre los conceptos de Jesús Pellasio (Uatre) y Pedro Mamaní (Camioneros). Ambos lideraron dos facciones cegetistas opuestas desde 2009 y hasta 2011, cuando los líderes de sus gremios nacionales comenzaron a trabajar en conjunto (Gerónimo Benegas de Uatre y Moyano). Mamaní sería el líder de ese espacio.
"Seguiremos integrando un movimiento para la unidad. Queremos una CGT única en Tucumán y darle lugar a todas las organizaciones. Hablamos con la CGT 'Celeste y Blanca', que es la del gastronómico Luis Barrionuevo, y también con los del otro sector (por el de Caló)", manifestó Pellasio.
Mamaní, en tanto, afirmó que todas las posibilidades están abiertas. "Los reclamos son los mismos, sería bueno llamar al consenso y unificar todos los sectores", argumentó.
Enrique Altier, representante en Tucumán de los gastronómicos, ratificó la intenciones de trabajo en conjunto. Recordó, incluso, que los trabajadores del sector se unieron a las medidas de fuerza convocadas por el moyanismo. "Estamos hablando y trabajando para ver si llegamos a un acuerdo y lograr la normalización. Hay cuestiones que nos unen", justificó.
Ramificaciones
El sector de Caló en Tucumán tiene dos ramificaciones y dos posibles referentes. Por un lado, está el grupo integrado por los gremios confederados (en su mayoría son nacionales y cuentan con el mayor números de afiliados). Luis Diarte, de Smata, encabeza esa rama.
"Aspiramos a una CGT unida y solidaria. Si quieren sumarse a la propuesta de la CGT-Caló no hay problemas", relativizó el dirigente mecánico. No descartó seguir el diálogo con los moyanistas porque "los compañeros merecen una CGT unificada", según expresó.
"Me gustaría estar al frente de una CGT unificada y encolumnada detrás de un proyecto de país. Lo que no implica que cuando tengamos que salir a la calle lo hagamos", remarcó.
Por el otro lado, están encolumnados sindicatos provinciales y también confederados, pero en menor cantidad. Esa facción está encabezada por el secretario general de la Uocra, Adrián Santillán, que es cercano al alperovichismo.
Santillán, por su parte, consideró que, más allá de la buena relación que puedan tener entre diversos representantes gremiales, la clave estará en lo que definan sus conductores nacionales. "La idea general es unirse, aunque lo veo difícil", pronosticó. Aseveró que si bien coinciden en reclamos, la afinidad con los gobiernos pesa. "Tenemos excelente relación con todos, pero somos orgánicos y esperaremos a saber qué pasa en Buenos Aires", consignó.